lunes, 31 de marzo de 2014

Lola



 Mañana serán 60 días sin caminar. Mañana serán 28 días sin salir del depa. Mañana serán 22 días desde la última vez que me escribió. Mañana serán 12 días desde que la saqué de Whatsapp. Mañana serán 9 días desde que la borré del teléfono.

Cada día pienso menos en ella...y màs.

La rutina del placentero encierro me está rompiendo las bolas.
Me encanta estar sola, es mi habitat natural, sin "tener" casi que hacer absolutamente nada.
Ir como en el enterprise, en la cabina de mando, mirando a través de pantallas el mundo pasar, la vida pasar, la vida como la hemos conocido, en esa profundidad de la que huyo y ahora me doy cuenta.
Pasar las horas haciendo granjas inventadas, con la ternura de una "yo" pequeñita vestida de vaquera, plantando, regando, haciendo cakes, jugando, jugando como una niña pequeña; ordenando mi escritorio clasificando fotos muchas muchas, las mías, las de mi gente (ella mirándome a los ojos), imágenes tomadas con el cel, imágenes tomadas de la red, papeles, temas; de las poesías que encuentro en las historias de los blogs, como un molòlogo-diàlogo de mujeres lesbianas que aman, que están en una montaña rusa creyendo que caerán, de chicas enteras y pausadas que toman los lutos escarbando en los cajones; un rato de house of cards, otro de how i meet your mother, pedazos casi no oídos de teleseries brasileñas, otros largos largos ratos en documentales increíbles de religión, de cómo está el mundo manejado por gentes que se llenan los bolsillos tomado de transpiración, hambre y más hambre de niños y mujeres perdidos en lugares remotos; leer historias, videos, de nuestro propio once de septiembre de la mano de Enrìquez, Jara, Parada, no entendiendo la crueldad de que es capaz el hombre....

Y dan ganas de gritar, gritar muy fuerte, aullar y llorar con ellos, salvándonos, sabiéndonos parte de una hermandad cósmica donde unas cuidamos a otras, cada una en nuestras naves, viajando por los días de nuestra vida buscando luces de aquellos que nos importan, haciendo señales con los dedos en los teclados.

Pero no está, el abrazo no está, y es como se debe sentir querer otra piel y otra tibieza anudada a la mía. 

Y no me importa, porque es el tiempo de abrazarme a mí, de ordenar mis tableros, jugar a la vida real.
Leo, escribo, no estoy sola, hay miles allá, que nos tenemos, aunque sea a algunos años luz de distancia y tiempo. Mi precioso enterprise navega los tiempos con preguntas, con ventanas que se abren a descubrir respuestas, corre, lola corre hacia donde los pensamientos encuentren la sabiduría, y no sigas perdiendo el tiempo con la emocionalidad de las tristezas, porque en esos campos solo se siembra sequedad.  Huyo, corro, corro, de lo prefabricado, lo sin imaginación, lo indecente, lo sin integridad, lo inhumano, lo que da asco, lo que me contamina, lo que no me merece, lo que no tiene cojones para mirarme a los ojos, y lamo mis patas pidiendo por un mundo mejor.

viernes, 28 de marzo de 2014

Cadena de piel


Recorre caminos precarios

usados por cabras grises de monte,

a veces se traslada a parajes silvestres,

como el vuelo de mariposas en recreo…

en el enigma del día a día

y el resplandor nacido de tardes silentes.

Va el corazón encadenado al pensamiento

sobre la huella de la sangre de lejanos humanos,

camina lento diestro de madre,

hereje de padre por tener ya tantos…

La suplica viene del universo

que intenta intentar lo intentado,

que huye en momentos del grito vago

mientras huele a azufre quemado.

Se unen los manantiales de letras,

acordes discontinuos de pasiones

que cortan en segundos la cadena,

sangra la mente y el corazón se hace llaga.

El rito comienza en la perseverancia descalza

llena de anhelo y energía,

plexo de ardua cobardía vencida.

Hemos de socavar nuevamente el túnel,

dejar fluir la savia primaveral que llega

cuando las argollas frías se hacen carne,

piel recolectada de susurros en oídos,

de hembras vivas, palpitantes

y danzantes.

miércoles, 26 de marzo de 2014

la niña de rojo

   
La niña de rojo y su lego de ladrillos. Katmandú, Nepal ©guidaí

A las tres en punto llegué a la casa de Raquel. Era un lugar al que nadie quería ir.
Raquel tiene muchos años y es una sobreviviente de las desventuras de la vida. Le sorprendió que llegara en hora, que respetara su tiempo, que le diera un beso afectuoso a modo de carta de presentación.
Su aspiración es vender la casa para irse con su hijo que vive lejos. Ella necesita unos planos muy simples para hacer el trámite de venta, pero ningun arquitecto pierde el tiempo en algo así.

Aunque sin puertas ni cerámicas en el piso, su casa huele a limpio. Acomodó el único sillón disponible en la habitación para mí y como decoración o cortesía puso a su lado una mesa destartalada con flores en una lata.
Raquel tenía miedo y empezó tartamudeando a explicarme lo que necesitaba. Poco a poco fue entrando en confianza y levantando la vista.
Ella se ganó la vida como prostituta y aun vive en la "zona roja" de mi pueblo, que no es precisamente la de Amsterdam. Por eso nadie quería acudir, sobretodo los hombres que parece que solo recuerdan como ir de noche.

Su casita no era lo único que había allí, pues existía una segunda vivienda más atrás. Así que con un pie en el barro y otro medio en el aire, cual saltimbanqui, llamé en el umbral de la segunda casa. Me abre la puerta una mujer joven, también "chica de compañía" y hermosa.
La historia vuelve a repetirse, la timidez, la mirada baja; solo que ahora esta mujer tiene los ojos mas bellos y tristes que haya visto en mi vida.


Traje esta historia hasta aquí porque de algún modo está enlazada con mi "llave perdida".
Una de las claves de esa llave tiene que ver con ejercer mi profesión desde la especialidad que amo, que es la Planificación Urbana.
Increíblemente, aquí en mi ciudad de origen, en el último lugar que hubiera imaginado que esa posibilidad aparecería, pues apareció.

Eso me ha dado la oportunidad de asumir enormes responsabilidades, a una gran escala, con diseño de espacios y prioridades, que delinearán a esta y a otras ciudades por años y años. Es complejo en ese escenario mantener el cable a tierra.
Por eso, aunque no dispongo de mucho tiempo porque la agenda político-técnica es exigente, tomo trabajos particulares como el de Raquel. Eso me permite mantenerme en el mundo real y me da las pautas de cómo actuar mas allá de lo académico, como ser humano, y sobretodo como mujer.

Tengo claro que seguirá reinando por un largo tiempo una visión masculina del mundo y la realidad. También estoy segura que la gran mayoría de las personas solo apuesta a que todo tiene un precio; se compra y se vende.
Sé que continuará vigente la profesión más antigua del mundo, la que hoy ejerce la bella Mariana, no importando cuanta tristeza guarden sus ojos. Y por supuesto seguirán existiendo mujeres invisibles a la luz del día, como Raquel.


Pero quizás inocentemente "todavía tengo en mente cambiar algo". Construir, desde mi visión de la vida como mujer... desde mi lugar, como la niña de rojo.
 

 


lunes, 24 de marzo de 2014

Sintáctica


                          http://www.minimiam.com/

 

 

Siete siestas dispares

 

en séptimo susurro, despertares…

 

Sol sembrado en sabático tomate,

 

emergió así un soliloquio de sushi,

 

bajo las setas salientes,

 

que proyectan sinuosas sombras…

 

Sinfín de sabrosos sensuales sabores, sedientos

 

de papilas sudadas, sobadas, saladas, sexuadas…

 

santicas situaciones sensuales,

 

con -Silvio- de fondo y delante sugestivas señas,

 

seductores ojos sonrientes me silban en silencio…

 

Sello de salsa en el fin de sus labios,

 

substancia de ansías propensas a socavar mi suelo…

 Sones sabáticos, sicodélicos, sin sílabas sinápticas

 en nuestro serpentín de amor en destellos…

jueves, 20 de marzo de 2014

Las piñatas y otras vainas



Fuck!!!
Entonces estaba yo viendo una nueva peli que va genial (Frances Ha, en este momento detenida en Netflix), después de haber almorzado dos manzanas deliciosas fritas en mantequilla con azúcar haciendo caramelo, y habiéndome fumado una piteadita de inmortal weed, habiendo pensado esta mañana que los días podrían ponerse fríos y fomes, habiéndome prometido no volver a mirar el Whatsapp para ver si ella estaba conectada (conste que paso horas en abstinencia, hasta más de 18 horas...), cuando zas!!! está ahí "on line" (si, entré) en su último mensaje del nueve de marzo que no contesté como los anteriores.

Of course, después de dos o tres in impulsivos, decido que me hace mal, y que qué sentido tiene hacer cosas que hacen mal, y que si tuviera una amiga le diría, “y bórrala!)_, así al menos dejarás esta adicción hasta que te vuelva a escribir, y pasarás mas días en paz, hasta que vuelvas a borrarla, porque total, si no está registrada, no te sabes ni el fucking número..”.  Do, I did it.

Cada vez que lo hago, me siento vacía.  Pero se me quita.

En medio de todo esto, me entran mensajes por skype de una co-worker que está organizando un evento y le doy ideas, (mientras Frances Ha espera) y otro mensaje de mi sobri por gmail preguntando si puedo hacer unas piñatas bknes para el matrimonio de una amiga, porque le hago al bricolaje, y entro a googlear piñatas en forma de corazón y hay hasta un tutorial mega fácil porque nunca hice una, y además busco y encuentro una página de gente que hace cosas así, y mando mail preguntando cuánto cuesta hacerlas, para decidir cuánto cobrar yo o decidir que me da paja y que se las manden a hacer a ellos, y me dan ganas de escribir y entro acá y escribo…

Por qué es tan difícil dejar ir a alguien, hay que estar recordando una y otra vez que hay razones de sobra para no estar con ella, o que ella no esté conmigo, que no dan lo mismo esas razones, que es parte del duelo aceptar que no fue, que no es sano darle manija a cada cosa que pasó, por qué pasó, como pasó, ejercicio que hice mucho rato y que también dejé, usando sistemas varios, como esa frase que en este caso dice algo como “si aún no dejas ir, pretende que si lo has hecho” (en inglés suena mejor, y que en un lenguaje so corny sería “si no la has olvidado, haz como si..”), hasta que te lo creas. Las otras fórmulas mágicas son la frialdad, ver los hechos en forma pragmática (que yo no soy), sacarles el contenido emocional a los recuerdos y los objetos y los lugares y a la música y a las imágenes, y ver todo como una película de la cual no soy/fui protagonista, al menos por un buen rato.  También mantener mi cabeza y sentidos ocupados en cosas que me encantan, que me gustan y las que tengo que hacer.

Y después de temas varios decido que haré los dos corazones de papel, que seguramente estarán colgados en un árbol mientras dos seres hacen sus votos de amor, y prometen amarse y cuidarse hasta que la muerte los separe o algo así, y estaré ahí en forma papel tejido moviéndome al viento…

Ayer creo vi la película “Vow”, y quedé pa’dentro. Ella y él se casan y son felices (basada en una historia de real tru), y ella pierde la memoria de sus cinco últimos años en un accidente, y no sabe quién es él, y él se pasa la película tratando de que ella no “se vaya” a su vida anterior. Cuando alguien te deja es como que esa persona se muere, pero sin morirse, porque además de seguir estando en todo (los recuerdos, los objetos, y etcéteras etcéteras), sigue estando a una cantidad determinada de cuadras, o kilómetros, y tampoco parece querer dejarte ir pero tampoco hace campanita ciento cinco y viene a quedarse para siempre, y que por sanidad mental debes hacer “delete”, porque amigas no pueden ser,  no ahora, no sé si nunca, para el small or contingente talk.  Es tan difícil al principio, y va costando menos cada vez este largo camino.  A veces vuelves a creer, a veces vuelves a pensar que esta solo es una etapa, pero tampoco confías si podrás “perdonar”, y es como un circulo que no tiene mucho sentido.

En cualquier caso y para todos los efectos, soltar y soltar y soltar una y mil veces, dejar ser, no presionar(nos), ser un bote a la deriva, sabiendo que tenemos los remos y podemos ir a donde queramos; navegar la vida. Suena bien.

lunes, 17 de marzo de 2014

Pater


Creo que nunca en mi vida, larga y corta, o corta y larga, había llevado a letras alguna experiencia con mi padre.
Oscar, lo diré de golpe y raja, falleció el 09-09-1999, vaya con los nueves, cosa que aún me suele perseguir (serán asuntos de la numerología)… Él por historias de mi madre y recuerdos propios era un hombre bastante bohemio, underground, sería algo como un hipster de hoy, pero de esos de verdad y no fabricados.
Era un ser humano (ahora no sé qué es… por si creen en alguna de las filosofías de vida posibles) bastante gordo, según mi madre  -luego de casarse se sintió cada vez más a gusto con ese estado civil que fue engordando- por lo que mis primeros recuerdos son que usaba sus dotes (eso creía yo, en verdad él se facilitaba) como flotador en uno de los escasos lagos de Concepción, recuerdo perfecto su traje de baño negro estilo ochentero, recuerdo perfecto mi traje de baño al más puro estilo ochentero, celeste con rayas y un abierto en el ombligo y espalda; recuerdo su barba en mi cara y esa capacidad innata de flotar y hacer flotar todo objeto, animal o ser humano estuviera por azar o destino cerca, muy cerca de él, en aquel lago.
En teoría no habría hermano hombre, mi hermana mayor y yo, eran el cierre de la fábrica de guaguas, por lo cual, creo me vestían de celeste siempre, incluso mi padre me bautizó como “Juana tres cocos” y así permanecí durante mucho tiempo, incluso con mi hermano menor presente (la fábrica reanudó sus instalaciones en 1983), seguí siendo la Juana tres cocos, la que disfrutaba de jugar futbol con los amigos del barrio, la que era delantera derecha, porque de pie soy zurda, la que enseñó a su hermano menor a jugar a la pelota porque nuestro padre estaba ingresado en la clínica recuperándose de un accidente de consecuencias fatales por culpa de un borracho, justamente el 24 de diciembre por la noche (salió en las noticias en el canal siete o trece, no recuerdo bien, como –¡extra-extra!-, en el intermedio de la novicia rebelde (eran años en los que la señal se interrumpía cual pueblo, para atormentarnos con las catástrofes más variadas; mientras mirábamos con cariño la película; nunca olvidaré la imagen del auto de mi padre destrozado, la patente con muchos nueves y a mi madre poniéndose los zapatos, que curiosamente fueron unas botas muy estilosas de goma negra, hasta la rodilla y con tacón, para ir a buscar… lo que hubiese que ir a buscar).
Para quitar presión diré que mi madre cumple años el 25 de diciembre (ouch, el post para mi madre lo haré luego). Esa navidad fue extraña, bajo el árbol una pila de palitroques sin cabeza y desgarbados, un par de juguetes más destrozados, muy destrozados… Lo siguiente fueron varias visitas a la clínica para ver a mi padre como una momia, con sus piernas en suspensión y una barba que florecía incipiente, él mismo en silla de ruedas por varios y varios meses, mientras yo ejercitaba a mi hermano en el arte del balón y el pie.
La siguiente imagen que se viene a la cabeza es un día en mi época de rebeldía cuando le pregunté o él a mí, sobre sus encuentros amorosos; ya era otra época, me la había pasado sabiendo y pensando que mis padres estaban juntos por su descendencia, por lo cual, ante mi interés por saber que pensaba él acerca del amor, le confesé que me gustaban dos personas de mi colegio. Su respuesta fue, aún encuentro muy magistral:
-Papi... qué harías tú si te gustan o atraen dos personas en tu trabajo- Él de gestos simples y poco histriónicos, como yo, abrió unos ojos grandes y pacientemente me dijo:
-Chasca (apodo, dentro de los apodos que tengo) la vida es una sola y uno tiene todo el derecho a amar a quien quiera amar, da igual si es un árbol, un ser humano, cualquiera sea su sexo, una idea o una planta, la verdad que da igual; pero antes que te metas en esos caminos del amor, aprende a escoger bien, por lo cual la mayor ventaja es intentar dentro de lo posible, probar las posibilidades de tu elección; la vida es como una caja de bombones, dale un pequeño mordisco a tod@s y luego escoge el/la que más te guste-
Ese relato que les cuento, lo recuerdo perfectamente, fue en la cocina de mi casa, el preparaba el desayuno, tiempo que nos dábamos para charlar, a no ser que yo o mis hermanos necesitáramos que nos fuera a buscar a “algún carrete” situación que hacía imposible el charlar, pues nos llevaba en fila al mercado para ayudarle con la compra, eso involucraba llevar las bolsas cargadas de verduras y otras vainas por cuadras hasta su coche, hoy entiendo que lo que intentaba era hacernos pensar dos veces antes de salir a destruirnos un día de marcha, porque el premio era bien devastador en sí, creo recordar los precios de los productos y el –caserita que lo paso bien anoche, le haré una rebajita-
Este post no se trata de levantar un monumento respecto al esperma de mi padre que hizo que naciera yo (siento la brutalidad, pero tengo alma de bióloga) o a él, mí mismo padre, dónde sea que este, la verdad que luego de unos días bastante tormentosos, en los cuales se me apareció hasta en la sopa, debía compartirlo, porque en parte, yo soy esa, esa que él imaginó quizá, la bohemia en persona, la de la moral alta y la poco rencorosa, la que no espera a que le digan adelante para avanzar.
Sin dudas era un hombre tan simple que no tiene lápida hasta ahora y está en un lugar dónde muy pocos sabemos, tan diestro que fue zurdo, tan culto que compraba en la vega central y se entendía mejor con los vendedores de tomates que con los colegas de trabajo en sus múltiples idiomas, tan humilde que un día le pidió a mi madre sus medias, porque su fiat 600 les había dejado tirados, porque se había cortado  una correa y utilizó las medias para poder llegar a casa, tan integro que aún luego de años nos llegó a contar que estuvo retenido en el parque O`Higgins y que lo apuntaron con un arma en la cabeza, por una simple tontería de adolescentes y mi madre le rescató (siempre fueron de ideologías muy contrarias)… En fin tantas historias y recuerdos, tantos suspiros y recreos, tantas cosas en mi cabeza-corazón que hoy llamo a colación. Debe ser quizá que hoy es el día, porque hoy 17-03-2014 es 9. Yo en esos tiempos ya había rendido la PAA y obtenido un puntaje precario, porque mi padre ya había enfermado, pero eso no es excusa, eso es una anécdota en mi vida, porque las enseñanzas muchas veces no nacen de los amores, nacen muchas veces de los resquemores...
Pero sobre todas las cosas le conservo en el ajedrez, en el saxofón (que prontamente arreglaré), en la escritura y en la simpleza de la vida sin más y con más, me enseñaste entre otras varias cosas, que la vida es una, que hay que jugar siempre y que más vale decir lo que se piensa que pensar en decir lo que se hace, aunque el hipo se te meta dentro, como en varios de nuestros encuentros, hoy respiro hondo y te agradezco... sin hipo, te extraño elefante aunque te escucho a diario.

sábado, 15 de marzo de 2014

pienso y sonrío



Huele a ti. La noche huele a ti. Aunque estés lejos puedo sentir tu perfume. Es de esas noches perfectas de verano, donde la brisa desordena mi pelo y las ideas, donde el aire fresco aliviana mi carga y la humedad de la piel. Te extraño. Es de esas noches en que todo pasa delante de los ojos sin prisa y sin explicaciones. Es, no más. Es lo que es. Una realidad producto de errores y aciertos, de ganas y de inconsciencia, de fe y de ingenuidad. Desordenados se cruzan en mi mente los pequeños detalles cotidianos que adoro. El olor del café, mis duchas largas tras la jornada laboral y la risa cuando brota espontánea después del sexo. Las luces de la noche, los días de lluvia y caminar entre la gente sin que nadie sepa quien soy. Pienso y sonrío cuando imagino tomar tu cintura otra vez, enredarme en tu pelo, hacerte un guiño, dar vueltas en la cama y encontrarte. Echo de menos regalarte flores simples, de esas que nadie ve, la que robo en los viejos muros, en lugares abandonados o en jardines de nadie.